Soy muy pequeño para muchas de las cosas más importantes de mi existencia(sólo me queda una realmente clara, tan clara que sonrío con sólo pensar en ella). Tengo más clarinetes que claros.Pero, por ahora, mis claros lo son muchísimo y mis clarinetes están echando gasolina para emprender feliz viaje en lo que dure una vida(dudaremos hasta el final, ya lo sabes).
Lo entiendo muy bien(si entiendo algo). A veces, si el clarinete suena fuerte, parece que suena acertado. Pero para tocar el clarinete hace falta más que saber soplar por la boquilla. Hacen falta nociones de solfeo, algo de análisis y un esfuerzo continuado para conseguir el dominio del instrumento. El clarinete entretiene y divierte, pero debe ser tocado con el último aliento que nos quede, cuando ya no nos quede nada por vivir acerca de algo y podamos adornar de notas la realidad que nos atraviesa constantemente y nos recuerda que es cambiante y que nosotros mismos lo somos.
Todavía no sé si realmente se puede tocar el clarinete, pero sé que siendo claro puedes conseguir una música tan certera como la del clarinete. Ésta producirá los mismos efectos.
En definitva, pienso, tonto de mi, que para tocar el clarinete primero hay que tocar la vida con las dos manos.

Estoy de acuerdo contigo. Debes, estimado Góngoro, o más bien debemos, tocar la vida de una vez (y creo que vamos bastante encaminados). Sin embargo, también debes dejar sonar el clarinete, ¡sin miedo!,¡que resquebraje los cristales de las gafas del qué dirán! No importa lo estridente que suene, sólo con la práctica obtendrás un sonido limpio y claro.
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