sábado, 31 de octubre de 2009

Pasiones de roble y alma [A]B


  • Eugene: -Otra, Simone. Dame otra.
  • Simone: -Ya basta, Eugene. Ésta es la última que te doy.
  • Eugene: -Gracias, bien sabes que la necesito (alza la copa y desliza el contenido en su garganta).
  • Simone: -Ya está, se acabó. Nos vamos (con el bolso en el homro y las llaves del coche en la mano).
  • Eugene: -Vamos, Simone, no me niegues lo que es mio. Mejor espera un rato y pide otra, no sé si será la última que pueda tomarme, aunque creo que sólo es el comienzo.
  • Simone: -Está bien, mientras tanto puedes contarme algo.
  • Eugene: -No, ésta es la última por hoy, deja que la saboree y que desaparezca en ella. Simone, déjame que lo viva. Ahora calla y toma otra si así lo deseas, si quieres como yo vaciar la última copa de esta noche.
  • Simone: -La copa se llena y se vacía cada día. ¿Quién puede decirte que la copa no está en realidad vacía?
  • Eugene: -Pues mi sed, claro.
  • Simone: -¿Tu sed?¿Puede tu sed decirte cómo se encuentra la copa?
  • Eugene: - Por supuesto que sí. Cada vez que vengo a este retiro y sacio mi sed; mi sed de alcohol y de ti, vuelvo a mi mismo, rejuvenecido. Y otra copa supone otro delirio, otro momento real que he encontrado en la perdición del alcohol y de tus ojos firmes, de tus manos estilizadas y tu espalda dibujada, de tu mente diseñada para comprender la mia, y de mi felicidad concebida para buscar insistentemente la tuya.
  • Simone: - Despierta, Eugene, los efluvios rojizos y castaños te hacen perder la cabeza.
  • Eugene: - Jamás conocí lo que era una cabeza ni pretendí hacerlo.
  • Simone: - Sin embargo, la llevas pegada a los hombros.
  • Eugene: - Nada, pura pantomima.
  • Simone: - Se hace tarde, Eugene, mejor nos vamos.
  • Eugene: - Sólo hasta la próxima copa.

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