domingo, 29 de noviembre de 2009

1984 A[B]




¿Es posible un régimen totalitario en el que un jefe supremo y todopoderoso, el Gran Hermano, sea creído por todos los ciudadanos a ojos cerrados (a pesar de tratarse de una referencia abstracta?
¿El lenguaje puede ser reducido hasta dejarlo en los huesos, configurando una nueva lengua, neolengua, en la que el mejor orador sea el que utilice el menor número de vocablos? ¿Y si toda la literatura fuese destruida y únicamente quedasen versiones de nuestros autores favoritos en neolengua?

¿Puede suceder que la Policía del Pensamiento nos detenga por cometer un crimen mental (en neolengua, crimental) para torturarnos y, ante nuestra posible resistencia, llevarnos en última instancia a la Habitación 101, “el peor lugar del mundo”? ¿Si nos vaporizaran, convirtiéndonos en una nopersona, si dejásemos de existir y borrasen todos nuestros datos en todos los registros como si nunca hubiéramos existido, nadie se acordaría de nosotros?

¿Nos enloquecería que, minuto a minuto, el pasado fuese puesto al día? ¿Si nos dijeran que el Gran Hermano ha inventado los aeroplanos y en todos los libros y enciclopedias encontrásemos que así es, pensaríamos que estamos cuerdos? ¿Sobreviviríamos a la constante destrucción y falsificación del pasado? ¿Nos gustaría que los libros fuesen escritos de nuevo, que los cuadros se volviesen a pintar, que las calles y los edificios tuviesen nuevos nombres…En definitiva, que todo se modificase a gusto del Partido?

¿Cómo viviríamos en un mundo en el que los muebles son viejos, la ropa es mala, la comida peor, las casas se caen a pedazos, el agua está fría, los ascensores no funcionan… y, sin embargo, el Partido nos convenciese de que atravesamos la mejor época de nuestras vidas y todos lo creyesen?
¿Qué sería de nosotros si en la familia no existiese amor, si los niños denunciasen a sus padres, si no existiese amor en el matrimonio, si procrear fuese una obligación que cada año ha de cumplirse para engendrar niños para el Partido?

¿Seríamos capaces de prescindir de la libertad, de la verdad o de la intimidad? ¿Si estuviésemos constantemente vigilados por telepantallas…cómo actuaríamos?

¿Vivir en un mundo que fuese todo lo contrario a “esas estúpidas utopías hedonistas que imaginaron los antiguos” nos gustaría? ¿Convivir únicamente con el odio, el miedo, la rabia, el triunfo y el autorebajamiento sería posible? ¿Qué haríamos si no existiese la risa (excepto la risa triunfal cuando se derrota al enemigo)?

¿Y si los sentimientos fuesen una farsa y sólo profesásemos la fidelidad al Partido y el amor al Gran Hermano? ¿El mundo soportaría que únicamente poseyésemos afán de poder, sed de dominio, ganas de pisotear el enemigo y emoción por la victoria?


“La libertad es poder decir que dos y dos son cuatro. Si se concede esto, lo demás vendrá dado por si solo”, piensa Winston, el protagonista. Sin embargo, más tarde, el partido le demostraría que dos y dos también podían ser cinco, pero mediante la tortura y el dolor. “¿Existe la gravedad? Si O’Brien cree que flota y yo creo que lo veo flotar, ocurre efectivamente”.
Orwell denuncia en esta magnífica novela los regímenes totalitarios, tanto los existentes en el momento de ser escrita como los que probablemente habrían de surgir.
“El ser humano muere, es derrotado, fracasa cuando está solo. Pero si el hombre puede escapar de su propia identidad, si puede fundirse con el Partido de modo que él es el Partido, será todopoderoso e inmortal”.
Y Winston, a pesar de luchar contra el sistema y de rebelarse, de odiar al Partido y de mantener el firme propósito de morir odiándolo para alcanzar la libertad…acaba aceptando, tristemente para el lector, que la verdad es lo que el partido proclama.


Esta novela no está tan lejos de nuestra realidad en algunos aspectos. El concepto de privacidad hoy en día ESTÁ AMENAZADO. En 1984 se daba el control del pensamiento y la pérdida de la identidad a través de un sistema de adoración al líder. Ahora, sin embargo, el mundo quiere conocer qué hacemos, a dónde vamos, cuándo y con quién; así que no nos despistemos...


“La guerra es paz.La libertad es la esclavitud.La ignorancia es la fuerza”.

Léanla, pero con cuidado, que el Gran Hermano les vigila.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Liturgia del Idiota [A]B





Vivo rodeado de idiotas porque yo soy uno de ellos. El mundo es idiota e idiota es la palabra que define al mundo. Al mundo no, a nosotros, que idiotas como imbéciles nos vamos idiotizando gracias a nuestra "cultura".
Nuestra seguridad es fundamental para nosotros, porque yo mismo escribo este texto para sentirme seguro y no ser otro idiota, pero lo soy, porque creo que sé algo más allá de lo que siento.
La racionalidad es una gran invento con pretensiones idiotas a más no poder (o tal vez no) "Si instauro un sistema político seré menos idiota, si consigo explicar el origen seré menos idiota, si me encasillo en un sitio seré menos idiota". Justo esto es la idiotización.
Desde otro punto de vista el ser humano sólo es un animal que pretende encajar y lo natural es idiotazarse, por lo que ser idiota es lo más inteligente que puedes hacer hablando en términos científicos. Pero somos racionales, y buscamos más allá de lo natural, y nos encontramos pensando cosas como las que yo pienso ahora, y probablemente me equivoque, pero es que ser idiota es lo natural, o tal vez no sea idiota ser idiota y en realidad en eso consista ser inteligente.
Cómo quieren que no proliferen las películas idiotas si cada día somos más idiotas y sentimos la necesidad de comprender en términos cómicos nuestra propia idiotez. Si no fuera así tendríamos que echarnos a llorar.
En realidad ser idiota sería fantástico, el problema es que ni tú ni yo lo somos, y no queremos idiotizarnos lentamente hasta ser idiotas aletargados que vivieron como idiotas jóvenes con alma de bohemios.
Sé una cosa desde mi idiotez o mi sabiduría: Si soy idiota, te quiero; si no soy idiota, te quiero; si soy un bocazas, te quiero; si soy un gandul en algunas cosas, te quiero; si no tengo nada que aportarte, te quiero; si soy un idiota en lo más idiota (que es lo más lógico del mundo), te quiero. Y por eso sé que puedo ser más o menos idiota (según se mire) por ti (que siendo sinceros es por mi mismo).

Lo mejor es que me acueste ya y deje de decir idioteces, o acabaré metiendo la pata y diciendo alto y claro: TE AMO (y eso no se estila en estos sitios).

sábado, 21 de noviembre de 2009

Sermones lingüísticos A[B]


Nuestra faceta teatral queda al descubierto en clase de lengua (idea que me parece muy acertada). Mono-loco les hará reir; una servidora, reflexionar:


Señoritas, caballeros…muy buenos días. A propósito de la palabra que se me ha asignado, especie, voy a realizar una reflexión sobre la especie humana.

Como sabrán, este año se celebra el II centenario del nacimiento del gran naturalista británico Charles Darwin; y no sólo eso, también se celebra el 150 aniversario de la publicación de su obra El Origen de las Especies ¡150 años desde que se descubrió la teoría que revolucionaría el mundo entero en general y la historia de la ciencia y la biología en particular!
Y es que fueron diversas especies las que unieron a los primeros homínidos con el hombre actual. Australopithecus, Homo habilis y Homo erectus son algunas de las que realizaron saltos evolutivos.
Es innegable que encontramos muchos avances y progresos a lo largo de la evolución humana: aumento de la capacidad craneal, caminar erguido, uso y dominio del fuego, empleo del vestido, utilización de instrumentos de hueso y piedra cada vez más elaborados…
Poco a poco surgieron las primeras formas de agricultura y domesticación de animales, manifestaciones artísticas y culturales, se crearon y poblaron ciudades…
En esto estamos todos, imagino, completamente de acuerdo. Sin embargo, ¿realmente podemos decir que vivimos en un mundo que ha evolucionado?
Un día cualquiera, deténganse en el centro de la ciudad y miren a su alrededor. Verán numerosísimos avances científicos y tecnológicos mediante los que ganarán tiempo ante la llegada de la pálida dama vestida de negro (generalizando un poco, es cierto). [ABRO UN PARÉNTESIS: no niego que la tecnología nos aporta muchos efectos beneficiosos, no voy por ahí].
Bien, sigan mirando, no se detengan sólo en lo superficial, profundicen.
Fíjense en cada uno de los individuos que cruzan atareados la Gran Vía. Escojan uno. Quítenle las caras vestimentas, los aparatos última generación y, a excepción del nivel cultural que posea cada individuo de la especie, piensen qué le queda. ¿El mismo ser con los mismos miedos, angustias, deseos, dolores, esperanzas e ilusiones que el hombre de las cavernas? Efectivamente. Y es que poca evolución hemos llevado a cabo en ese aspecto.
La gran parte de la especie humana continúa siendo bárbara, primitiva y autómata en muchos aspectos; ha quedado anclada como un fósil en el Pleistoceno. Tenemos ante nosotros un mundo que se desmorona por momentos, que humanamente no progresa, está hundido y estancado…¡El mundo se ha olvidado de sentir!
Engañamos, traicionamos, envidiamos…Actuamos con hipocresía, intentando aparentar lo que no somos…Nos comportamos como unos intolerantes y egoístas incapaces de cuidar de lo que nos rodea…Invertimos grandes cantidades de dinero en máquinas para descubrir vida en otros planetas, mientras que otra buena tajada va destinada a la invención de más máquinas para luchar y acabar con las vidas del nuestro.
No sentimos reparo en ascender pisando cabezas y, menos aún, en que se nos conozca por nuestra grandiosa posición económica y excelente manicura, que eso de hacer algo bueno por los demás, a nadie le importa y ya no se lleva.
Maltratamos animales escudándonos en la tradición y colgamos las cabezas de nuestras presas en nuestro bonito salón, mostrando virilidad y valentía. Vergonzoso y salvaje.
Sabemos que en países subdesarrollados mueren miles de niños que podrían ser nuestros hermanos, primos, amigos o hijos y nos importa poco. Somos inmunes ante el dolor ajeno ¡Qué gran barbaridad!
Para más inri, en esta explosión tecnológica en la que nos encontramos, con tantas posibilidades de aprender, teniendo el conocimiento al alcance de nuestra mano, pudiendo saber tanto de tantas cosas… nos dedicamos a alimentar nuestro cerebro a base de cotilleo, que nada nos aporta. Nos sentamos ante el televisor a tragar basura, perdiendo el tiempo que se nos ha concedido y que nunca volverá.
¿Realmente estamos tan lejos del hombre de Neandertal o del de Cromañón, que vivieron hace unos 500 000 años en este mismo espacio por donde hoy pisamos?
Por el bien de la especie, evolucionemos interiormente y hagamos que esa distancia sea un hecho y no una ilusión. Porque la especie humana está capacitada para avanzar, progresar y mejorar; porque tiene medios, recursos y oportunidades...
Porque si queremos, podemos.

Gracias.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Confesiones de un mono-loco [A]B


LAS ESCALERAS


Buenos días, bienvenidos a mi discurso, que probablemente será un excurso de la clase y de la atención.

Compañeras, amigas y herramientas. No me refiero a vosotras, tranquilas, hablo de las escaleras. Vengo a hablar del maltrato hacia las escaleras. Sí, ¿maltrato! ¿No os habéis parado a pensar nunca en lo que sufren las escaleras?

Pues bien, estoy harto de escuchar decir a la gente algunas cosas como "se cayó por la escalera", para decir a continuación "si es que era muy peligrosa".

No, la culpa no es de esa escalera somnolienta que pasa largas horas mirando y remirando al techo y a las paredes. No. Es que somos imbéciles y eso, lo queramos o no admitir, va a ser siempre así.

Un ejemplo: Va un cani borracho por la gran vía diciendo cosas como "¿eh, socio, llevas un lebro?" y otras como"¿tienes un sigarro?". Ve el cani la escalera de Cajamurcia y dice delante de los demás proyecto-hombre "chist, ¿ves la escalera esa?¿sí? Pues de un sarto la paso yo". Allá que va el cani más ilusionado que una barbie y más ciego que un topo y pega un salto. Bueno, más bien cree que lo pega, porque lo que se pega es un guarrazo que no veas. Total, el cani, con una brecha en la cabeza, echando sangre por la raja, empieza a decir que se ha partido un brazo, se pone a llorar, se da con la barandilla en el pendiente de diamante, le pega una patada a un peldaño de hormigón armado, se rompe un dedo del pie, insulta a la escalera (sí, sí, porque el cani cree que la escalera le entiende) y acaba diciendo que hoy no la derrumba porque ya se tiene que ir, que si no cogía su móvil de última generación, llamaba a su amigo “el cables” y en menos de dos horas habían puesto un ascensor “que no veas”.

Sí, sí. Es jodido ser una escalera.

En el mundo de la escalera todo parece oscuro. ¿qué me decís de la mala suerte?. Según la superstición tú pasas por debajo de una escalera y eso automáticamente tiene que darte mala suerte. Bien. Yo me pregunto qué se había fumado el primer tío que dijo eso. Porque vamos, yo me imagino a dos habitantes de la Edad de Hierro con sus trajes hechos con pieles de cabra, nada más aparecer la agricultura, tomándose sin saberlo un cogollo de marihuana. Uno mira al otro y le dice: “Mira tú, acho, ¿ves a Pakán ahí ebajo e la escalera? Está to loco nen, !, acho, qué eso da mala suerte!”.

Y es que el mundo de la escalera está lleno de agravios. Por ejemplo, el otro día llevé a mi primo a ver Harry Potter. Sí, esa película del mago de 16 años que en la vida real tiene casi 40 y tiene que afeitarse entre toma y toma. Pues bien, lo llevé yo a ver esta cinta y resulta que Harry, el bisoño risueño que no se enteraba de nada en la película, se sentía maltratado porque vivía debajo de la escalera. Por favoooor! Hasta en el cine tienen que soportar que se las humille. Sí, bueno, esto le pasa a las escaleras y a los puentes, así que la próxima vez que queráis decirle a alguien que no tiene futuro sólo tenéis que decirle “anda, trabaja, que vas a acabar durmiendo debajo de una escalera”.

Más cosas. Ah, sí. El otro día hablé con una escalera mecánica (sí, cosas de la vida, no tengo ni idea de inglés pero el elnguaje de las escaleras sí que lo domino a la perfección. Claro que era tarde y había bebido, pero no no creo que tenga nada que ver. Pues bien, me dijo que ella, como escalera mecánica, estaba harta de no sentirse una escalera ni una rampa, que se pasaba lo días confusa intentando adivinar qué era y que estaba muy triste cada vez que sus peldaños se allanaban. Yo le dije que no pasaba nada, la invité al cine y quedamos para tomar algo, pero lo nuestro no tenía futuro. Al principio todo iba muy bien, era muy fácil y todo venía como rodado, pero después las cosas se pusieron cuesta arriba y tuvimos que dejarlo. Al final acabamos mal y de lo único que puedo presumir es de haberme tirado a tiempo de esa relación.


Otra ofensa relacionada con las escaleras es la del típico idiota que se cree mejor por subir las escaleras de tres en tres peldaños. No tío. Es fácil que te rompas los dientes. Además, no has pensado que debajo hay una escalera sufriendo que tú apoyes todo tu peso de idiota, impuntual o chulesco. Pues ahora te fastidias, ¿o te crees que es casualidad que las escaleras se despeldañen? Pues no, la escalera sabe muy bien lo que está pasando, y como un turista en pleno mes de agosto que deja caer su nevera en la playa con todas las frustraciones del año, la escalera deja caer su peldaño con todo el odio hacia la gente que la desprecia.


Otra cosa de las escaleras es que, joder, eso de sentirse pisoteado todo el tiempo debe ser muy triste. Todo el tiempo mirándolas desde arriba, sin hacerles caso y dejando caer todo nuestro peso sobre ellas. Bueno, y estás son las escaleras que tienen suerte, porque ¿qué me decís de las escaleras de incendio?. Si existe algo peor que ser escalera sólo puede ser escalera de incendios. Resulta que naces como escalera de incendios y te das cuenta de que probablemente no sirvas para nada en toda tu vida, y lo peor es que sabes que si alguna vez sirves para algo, serás pisoteado por una cantidad inmensa de gente histérica a la que no le importará nada no conocerte y se tomará la confianza de pisotearte como si te conociera de siempre. En fin, es para despeldañarse un poco y cortarse las barandillas.

Para concluir, si tengo que elegir renacer de algún modo, y aún sabiendo todo lo que conlleva ser una escalera, lo haría en esta forma. Al fin y al cabo, por mucho que te pisoteen, te ninguneen, te usen como causa de sus desgracias, o no te den uso nunca, siempre me quedará saber que soy imprescindible para vosotros que intentáis alcanzar una altura, vosotros que intentáis alcanzar un objetivo, vosotros que intentáis alcanzar la superación. Las escaleras son superación, ingenio e inconformismo. Son la posibilidad de mejorar cada día un poco más y alcanzar ese último peldaño que no existe. Todos somos una pequeña escalera. Al fin y al cabo, el que sólo busca el último peldaño no entiende la escalera, y, aunque llegue al último escalón, lo hará sin haber comprendido que sólo en el ascenso está la verdadera meta.


Muchas gracias.






lunes, 9 de noviembre de 2009

Del latín "timoratus" A[B]

Pensamos una cosa y hacemos otra, y para más inri, bien distinta.

Y luego, por si fuera poco, le echamos la culpa al otro, que es lo más fácil, para qué
nos vamos a engañar...





-¿Seguirá quedándonos siempre un recoveco para la indecisión?


-Por supuesto ¡Qué ilusa! La jaula de la indecisión está bien cerrada.


*

*

[...pues a mí no me la abras, que tengo prisa, que yo me escapo entre los barrotes...]

domingo, 1 de noviembre de 2009

Des étoiles [A]B






TODO ES POSIBLE




X: -Llegas tarde, me perdonarás si no me entretengo ahora en traerte una taza de café, pero no hay tiempo. Por fin has llegado.Y ahora, vamos, cógeme una estrella.
Y: -¿Qué has dicho?
X: -Que me alcances una estrella. Tenemos prisa.
Y: -No te entiendo, ¿cómo crees que puedo yo llegar allí? Está muy lejos y no hay oxígeno, no puedo volar y aunque pudiera cómo podría traer yo una estrella de vuelta hasta aquí.
X: -Creo que todavía no lo has entendido. Por favor, acércame una estrella, no tenemos todo el día, sólo tenemos nuestra vida.
Y: -Pero no hay forma humana de que yo pueda alcanzar una estrella y mucho menos de que pueda traértela aquí.
X: -No quiero saber cómo lo harás, sólo quiero que me traigas la estrella, ¿no crees poder conseguirla?
Y: -Pues realmente creo que no puedo consegirla, pero, ¿para qué quieres tú una estrella?
X: -Yo no quiero una estrella.
Y: - ¿Pero no me has dicho que querías una estrella?
X: - No, te he dicho que quiero que me traigas una estrella. Y eso
es lo que quiero, que me la traigas.
Y: - Está bien, acompáñame a la puerta.(salen y miran arriba). Ya está, aquí tienes tu estrella, ¿te gusta?

X: -Gracias, yo sólo quería una estrella, me has dado muchas. Gracias.