
LAS ESCALERAS
Buenos días, bienvenidos a mi discurso, que probablemente será un excurso de la clase y de la atención.
Compañeras, amigas y herramientas. No me refiero a vosotras, tranquilas, hablo de las escaleras. Vengo a hablar del maltrato hacia las escaleras. Sí, ¿maltrato! ¿No os habéis parado a pensar nunca en lo que sufren las escaleras?
Pues bien, estoy harto de escuchar decir a la gente algunas cosas como "se cayó por la escalera", para decir a continuación "si es que era muy peligrosa".
No, la culpa no es de esa escalera somnolienta que pasa largas horas mirando y remirando al techo y a las paredes. No. Es que somos imbéciles y eso, lo queramos o no admitir, va a ser siempre así.
Un ejemplo: Va un cani borracho por la gran vía diciendo cosas como "¿eh, socio, llevas un lebro?" y otras como"¿tienes un sigarro?". Ve el cani la escalera de Cajamurcia y dice delante de los demás proyecto-hombre "chist, ¿ves la escalera esa?¿sí? Pues de un sarto la paso yo". Allá que va el cani más ilusionado que una barbie y más ciego que un topo y pega un salto. Bueno, más bien cree que lo pega, porque lo que se pega es un guarrazo que no veas. Total, el cani, con una brecha en la cabeza, echando sangre por la raja, empieza a decir que se ha partido un brazo, se pone a llorar, se da con la barandilla en el pendiente de diamante, le pega una patada a un peldaño de hormigón armado, se rompe un dedo del pie, insulta a la escalera (sí, sí, porque el cani cree que la escalera le entiende) y acaba diciendo que hoy no la derrumba porque ya se tiene que ir, que si no cogía su móvil de última generación, llamaba a su amigo “el cables” y en menos de dos horas habían puesto un ascensor “que no veas”.
Sí, sí. Es jodido ser una escalera.
En el mundo de la escalera todo parece oscuro. ¿qué me decís de la mala suerte?. Según la superstición tú pasas por debajo de una escalera y eso automáticamente tiene que darte mala suerte. Bien. Yo me pregunto qué se había fumado el primer tío que dijo eso. Porque vamos, yo me imagino a dos habitantes de la Edad de Hierro con sus trajes hechos con pieles de cabra, nada más aparecer la agricultura, tomándose sin saberlo un cogollo de marihuana. Uno mira al otro y le dice: “Mira tú, acho, ¿ves a Pakán ahí ebajo e la escalera? Está to loco nen, !, acho, qué eso da mala suerte!”.
Y es que el mundo de la escalera está lleno de agravios. Por ejemplo, el otro día llevé a mi primo a ver Harry Potter. Sí, esa película del mago de 16 años que en la vida real tiene casi 40 y tiene que afeitarse entre toma y toma. Pues bien, lo llevé yo a ver esta cinta y resulta que Harry, el bisoño risueño que no se enteraba de nada en la película, se sentía maltratado porque vivía debajo de la escalera. Por favoooor! Hasta en el cine tienen que soportar que se las humille. Sí, bueno, esto le pasa a las escaleras y a los puentes, así que la próxima vez que queráis decirle a alguien que no tiene futuro sólo tenéis que decirle “anda, trabaja, que vas a acabar durmiendo debajo de una escalera”.
Más cosas. Ah, sí. El otro día hablé con una escalera mecánica (sí, cosas de la vida, no tengo ni idea de inglés pero el elnguaje de las escaleras sí que lo domino a la perfección. Claro que era tarde y había bebido, pero no no creo que tenga nada que ver. Pues bien, me dijo que ella, como escalera mecánica, estaba harta de no sentirse una escalera ni una rampa, que se pasaba lo días confusa intentando adivinar qué era y que estaba muy triste cada vez que sus peldaños se allanaban. Yo le dije que no pasaba nada, la invité al cine y quedamos para tomar algo, pero lo nuestro no tenía futuro. Al principio todo iba muy bien, era muy fácil y todo venía como rodado, pero después las cosas se pusieron cuesta arriba y tuvimos que dejarlo. Al final acabamos mal y de lo único que puedo presumir es de haberme tirado a tiempo de esa relación.
Otra ofensa relacionada con las escaleras es la del típico idiota que se cree mejor por subir las escaleras de tres en tres peldaños. No tío. Es fácil que te rompas los dientes. Además, no has pensado que debajo hay una escalera sufriendo que tú apoyes todo tu peso de idiota, impuntual o chulesco. Pues ahora te fastidias, ¿o te crees que es casualidad que las escaleras se despeldañen? Pues no, la escalera sabe muy bien lo que está pasando, y como un turista en pleno mes de agosto que deja caer su nevera en la playa con todas las frustraciones del año, la escalera deja caer su peldaño con todo el odio hacia la gente que la desprecia.
Otra cosa de las escaleras es que, joder, eso de sentirse pisoteado todo el tiempo debe ser muy triste. Todo el tiempo mirándolas desde arriba, sin hacerles caso y dejando caer todo nuestro peso sobre ellas. Bueno, y estás son las escaleras que tienen suerte, porque ¿qué me decís de las escaleras de incendio?. Si existe algo peor que ser escalera sólo puede ser escalera de incendios. Resulta que naces como escalera de incendios y te das cuenta de que probablemente no sirvas para nada en toda tu vida, y lo peor es que sabes que si alguna vez sirves para algo, serás pisoteado por una cantidad inmensa de gente histérica a la que no le importará nada no conocerte y se tomará la confianza de pisotearte como si te conociera de siempre. En fin, es para despeldañarse un poco y cortarse las barandillas.
Para concluir, si tengo que elegir renacer de algún modo, y aún sabiendo todo lo que conlleva ser una escalera, lo haría en esta forma. Al fin y al cabo, por mucho que te pisoteen, te ninguneen, te usen como causa de sus desgracias, o no te den uso nunca, siempre me quedará saber que soy imprescindible para vosotros que intentáis alcanzar una altura, vosotros que intentáis alcanzar un objetivo, vosotros que intentáis alcanzar la superación. Las escaleras son superación, ingenio e inconformismo. Son la posibilidad de mejorar cada día un poco más y alcanzar ese último peldaño que no existe. Todos somos una pequeña escalera. Al fin y al cabo, el que sólo busca el último peldaño no entiende la escalera, y, aunque llegue al último escalón, lo hará sin haber comprendido que sólo en el ascenso está la verdadera meta.
Muchas gracias.
Mono-loco = chiste andante con toque profundo, un tipo original.
ResponderEliminarSIGUE ARRANCANDO SON.RISAS
Genial discurso.