martes, 1 de diciembre de 2009

Quién sabe cuándo será el día [A]B



El olor de este martes por la noche ya huele a tostadas y leche caliente, o a un desayuno veloz y atolondrado, incluso a un no-desayuno; porque ya huele a miércoles.
El martes, las ollas de mamá huelen a una mezcla extraña, porque la desesperanza del lunes se mezcla en la marmita con la ilusión de mitad de semana que inspira el miércoles.
Ahora el miércoles asoma por la ventana, tan absorto en sí mismo que todavía no se atreve a mostrar ni un mínimo resquicio de su orgullosa "M inicial".
El miércoles es un día especial, porque empezamos a darnos cuenta de que aquello que tan duro parecía el lunes, hoy llega a su etapa intermedia y que, tal vez, no fueran para tanto los pensamientos auspicieros con los que el lunes comiamos una rígida tostada que sabía a "fin de lo mágico" nada más despertarnos.
El jueves es el día más extraño de todos. Porque el jueves la ilusión de "lo mágico" es todavía mayor a la del viernes o incluso a la del sábado. El jueves comenzamos a entramar una enrevesada maraña de ideas, deseos y planes que nos elevan y hacen que deseemos llegar prestos al día siguiente.
El viernes es nuestro día, sí señorita, el nuestro. A veces intentan sustituirnos un viernes por un perezoso jueves festivo, pero no, el viernes es objeto de culto y como tal debe tratarse. El viernes comienza lleno de energía y termina con un cuerpo que clama por recordar qué era la misma. El viernes vivimos más de un aspecto de nuestra vida, y el viernes nos dedicamos a convertir sueños faustinos en "meros" sueños normales, porque realizamos algunos y dejamos, pendientes en el casillero, otros sueños para los viernes que vendrán.
El sábado es el comienzo del fin y como tal lo entendemos. Intentamos alargarlo más que un rayo de luna y en ocasiones buscamos transformarlo en otro viernes por la tarde. El sábado es un miércoles en que estudio en mi casa y, si tengo suerte, libero endorfinas con las personas que quiero (mis amigos y especialmente usted, señorita).
Lo importante es que siempre vivimos con ilusión y ésta nos permite conseguir cosas increíbles. Alle, alle! A ilusionarse se ha dicho!

(Del domingo no hablo HOY)

1 comentario:

  1. "El jueves es el día más extraño de todos. Porque el jueves la ilusión de "lo mágico" es todavía mayor a la del viernes o incluso a la del sábado. El jueves comenzamos a entramar una enrevesada maraña de ideas, deseos y planes que nos elevan y hacen que deseemos llegar prestos al día siguiente."

    Es verdad, el jueves es el día de "las ganas de" (sobre todo cuando hay un prometedor viernes por delante). Solemos ilusionarnos más que en ningún otro día de la semana, absorbemos cada segundo, soñamos entre libros y apuntes. Los jueves viajamos muy lejos sin movernos de clase; disfrutamos paliando el frío que ya va enredándose a nuestros huesos calentándonos al sol de este día; deseamos ardientemente que llegue el viernes para cumplir sueños pequeñitos e igual de importantes que los más grandes...Pero no nos damos cuenta de que la mejor sensación de todas es ésa, la del sabor infinitamente dulce del momento previo a realizar algo deseado, la de vivir en un torbellino de emociones constante imaginando mil situaciones en las que nos encontraremos en un futuro cercano. Tener conciencia de que algo está "a punto" es tremendamente excitante. Y es que lo mejor de algo que se espera es estar esperándolo.

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